Sé un portero de tu corazón y no dejes entrar, sin permiso, a ningún pensamiento. A todo pensamiento, pregúntale y dile: ¿"Eres uno de los nuestros, o de nuestros enemigos?". Y si es de casa, te llenará de paz. Pero si es de los enemigos, te turbará con rabia o levantará en ti la ambición. Así son los pensamientos de los demonios (Brief, 11)
Grüm Alsem, La sabiduría de los padres del desierto, Sigueme, Salamanca 2003

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