Tantas veces he leído este Evangelio en mi vida, desde diferentes circunstancias, y en cada una de ellas, recibí una respuesta distinta.
Ayer por la tarde, mientras lo escuchaba en la Eucaristía, me preguntaba cuál era el lugar del dolor en el seguimiento de Jesús.
Me rebelo ante una resignación pasiva. Creo que hay ayudar y ayudarnos entre todos, a vivir dignamente, porque, como ya dice la canción, "la vida es este río de maravillas y de dolor".
Lo que en esta mañana de domingo redescubro, es la importancia de seguir a Jesús, y adherirse a sus planes, que obviamente no son los nuestros.
Por supuesto que desde aquell@s que queremos seguirlos, nunca serán para "dañar a otros", pero sí para satisfacer nuestro ego, nuestra imagen, el plancito que yo me armé, dar cabida a nuestra omnipotencia humana, y quedar bien ante la mirada de los otr@s.
La lógica de Dios, evidentemente pasa por otro lado, dado que la misión de Jesús terminó en un fracaso humano.
Por eso, si bien el dolor es inevitable en la vida, la invitación es a entregarse, a amar, a dar la vida, a seguir al Señor, desde la humildad de quienes somos realmente, desde nuestra verdad, y no quien pretendemos ser.
Creo que "hoy" es la respuesta que recibo, más adelante no sé.
"El que pueda entender, que entienda" (Mt. 19, 10c)
Ayer por la tarde, mientras lo escuchaba en la Eucaristía, me preguntaba cuál era el lugar del dolor en el seguimiento de Jesús.
Me rebelo ante una resignación pasiva. Creo que hay ayudar y ayudarnos entre todos, a vivir dignamente, porque, como ya dice la canción, "la vida es este río de maravillas y de dolor".
Lo que en esta mañana de domingo redescubro, es la importancia de seguir a Jesús, y adherirse a sus planes, que obviamente no son los nuestros.
Por supuesto que desde aquell@s que queremos seguirlos, nunca serán para "dañar a otros", pero sí para satisfacer nuestro ego, nuestra imagen, el plancito que yo me armé, dar cabida a nuestra omnipotencia humana, y quedar bien ante la mirada de los otr@s.
La lógica de Dios, evidentemente pasa por otro lado, dado que la misión de Jesús terminó en un fracaso humano.
Por eso, si bien el dolor es inevitable en la vida, la invitación es a entregarse, a amar, a dar la vida, a seguir al Señor, desde la humildad de quienes somos realmente, desde nuestra verdad, y no quien pretendemos ser.
Creo que "hoy" es la respuesta que recibo, más adelante no sé.
"El que pueda entender, que entienda" (Mt. 19, 10c)

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