"Ignacio seguía al Espíritu,
no se le adelantaba.
De ese modo
era conducido con suavidad
a donde no sabía.
...poco a poco
se le abría el camino
y lo iba recorriendo.
Sabiamente ignorante,
puesto sencillamente
su corazón en Cristo"
Jerónimo Nadal, S.J. (FN II, 252)

Q libertad y q vértigo se siente, a su vez de a ratos, una felíz esperanza..
ResponderEliminarUn besote grande.
Gracias por todo!
A continuar...
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