"Enfrentarse a la oscuridad, aceptar el
dolor, permitir que el dolor sea dolor, nunca es fácil. Ésta es la razón
por la cual la valentía (un buen corazón) es la virtud más fundamental
en el viaje espiritual. Pero si no conseguimos dejar que el dolor sea
dolor (y la mayor parte de nuestra cultura patriarcal se niega a
permitir que esto suceda) entonces el dolor nos acechará como una
pesadilla. Nos convertiremos en víctimas del sufrimiento, en lugar de
convertirnos en los sanadores que podríamos ser. Y a la larga, en
autores de sufrimiento. Debemos entrar en el dolor, hacernos amigos de
él. Jesús comprendió lo mismo: ama a tus enemigos. El sufrimiento es
nuestro enemigo, pero esa no es excusa para no acogerlo, besarlo,
durante el tiempo necesario para que verdaderamente podamos dejarlo ir.
No hay manera de dejar ir al dolor sin antes haberlo acogido y amado, no
como dolor, sino como una hermana o un hermano en nuestro vivir
dialéctico del placer y el dolor.
Eros no llega sin un precio. Toda rosa tiene sus espinas...".
Matthew FOX
"La bendición original".
Extraído del blog de Thomas Merton, 18 de abril de 2014

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