domingo, 19 de diciembre de 2010

Oh Tierracielo!!!!



Oh Dios que te has atado con las cuerdas del tiempo
A nuestras coordenadas, a nuestros ritmos lentos;
Al devenir incierto de nuestro aprendizaje,
Al río irregular de nuestro crecimiento,

Vos revelaste el fondo de ésta, nuestra existencia:
Lo nuestro estaba en Vos, lo nuestro era lo tuyo.
Lo humano era “más" -capaz de Dios, y sagrado...
Dramático y sagrado, nuestro "estar en el mundo".

¡Lo opaco de la tierra en vos fue transparente!
Lo opaco fue capaz de cielo y de Palabra.
Y se espejó en tu carne que somos “tierracielo",
Fragmentos de infinito en carne iluminada.

BESO SANTO DE DOS PALABRAS:
     
¡OH, JESUCRISTO, OH, TIERRACIELO!
                
FUERTE TIERNO, SEÑOR HUMANO,
 
DIVINO NUESTRO, DIVINO NUESTRO.

Divino y despojado, Dios asombroso y nuestro.
Hermano y vulnerable, expuesto a desamores.
Concreta superficie de humana piel dispuesta
A luna y sol, a abrazos, y a látigos y golpes.

Tu encarnación es el mapa de nuestra esperanza:
Lo humano, en tu humanidad, se yergue en silencio.
Destino y maravilla que tu cuerpo nos narra:
Lo nuestro cabe en Dios y este Dios cabe en lo nuestro.

¿Qué Dios impronunciado viajó en el embarazo
Sereno y misterioso de la Madre Doncella,
Sino el Dios cuya espalda viene por el trabajo
De siembras y semillas, de redes y de pesca?

Eduardo Meana



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