..y sin embargo cuanto quiero!!!
Así comienza este escrito del Hno. Carlos Carretto que rescaté a raíz del debate en el senado ante la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo.
Más allá de marchas y contramarchas, de estar a favor o no, lo que me llevó a rescatar este texto, fue el dolor interno que esto provocó en mí. Otra vez mi "querida Iglesia" con métodos coercitivos, con argumentos que ya no convencen a nadie, pretendiendo un lugar de hegemonía y poder, y provocando divisiones entre los mismos católicos, manipulando conciencias, sancionando a sacerdotes, llevando el tema hasta el escándalo.
Lo que duele, es ver otra vez sus métodos para "imponer la Fe", olvidando que lo realmente convence es el testimonio, la compasión, la misericordia y no la lucha de poder. El único poder que conozco es el del amor, ese que Dios quiso manifestar a través de Jesús, "pasando por uno de tantos" (Ef. 2)
Me siento "Iglesia", y por eso me animo a pronunciarme, porque si bien la amo, soy su hija agradecida por todo lo que me ha dado, también me duele y enoja tener que presenciar estas situaciones, muchas de las cuales son y serán semejantes a las que otros cristianos y entre ellos santos, han tenido que transitar y permanecer fieles por amor Ella.

Totalmente de acuerdo. Muy buena reflexión. Basta de imponer con poder. Siempre recuerdo la frase de San Alberto Hurtado sj. "¿Qué haría Cristo en mi lugar?" qué bien nos haría preguntarnos de vez en cuando, desde arriba hasta abajo. Abrazo
ResponderEliminarGracias Claudio. Tenés razón, sería bueno preguntarnos que haría Cristo en mi lugar? Si todos fueramos dignos "cristianos", como el nombre lo dice, muchas de estas situaciones vergonzosas e injustas, no pasarían y nuestro "nombre" sería más creíble.
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