domingo, 14 de marzo de 2010

Y si dialogamos sobre espiritulidad masculina?

Me sentí interpelada a escribir esto, a raíz de haber publicado los artículos sobre espiritualidad femenina. por el  Día Internacional de la Mujer.  Soy más que optimista en este tema, y me siento muy orgullosa de muchas compañeras,  y estoy contenta de que Dios y la vida, me hayan dado el don de ser mujer.

Pero luego, surgieron en mí, interrogantes sobre la espiritualidad masculina, porque si bien es bueno que empecemos nosotras a surgir, no se trata de relegar al varón. Y justamente, la espiritualidad, tiene muchas relaciones con lo femenino.
Lo hago sencillamente desde lo que pienso, y desde algunas experiencias de vida.


Para comenzar considero que muchas de las indicaciones que  se encuentran en el artículo  de Graciela Pujol, para vivir una espritualidad femenina plena, son también válidas para el varón.
También, adhiero a la afirmación de Bert Hellinger, que nunca un hombre comprenderá completamente a una mujer, y tampoco una mujer comprenderá totalmente a un varón. El fundamento es que somos seres humanos diferentes, son dos modos intransmisibles de vivir la vida, pero a la vez, es en este misterio, donde se encuentra su atracción y hace posible el encuentro.
Así que, lo aquí exponga, tiene sus limitaciones, por ser una mujer quien lo escribe.

Es agradable ver como nosotras vamos conquistando espacios dentro de la sociedad, la familia, y muchos varones han ayudado a esto.
Personalmente, no estoy de acuerdo con el feminismo, lo veo como una ideología reaccionaria al machismo, que lo único que hace es diferenciarse desde la oposición y no desde la búsqueda de un diálogo. En definitiva, como decimos en psicología, es cambiarle al síntoma el signo.
Lo que sí es evidente, que a raíz de estos movimientos feministas, en muchas culturas, el varón ha perdido espacios, y esto ha llevado a  una crisis en la identidad masculina, donde no se termina de encontrar el lugar.

Recordé que hace más de 15 años, participé en unos talleres a cargo del Dr. Gabriel Castella, médico psiquiatra y logoterapeuta, que se llamaban "Hombre vs. Mujer". Una de las dinámicas consistía en preguntarnos porqué en la naturaleza el macho es más grande físicamente que la hembra, y en algunos casos, es hasta el más vistoso. También, porque algunas normas de urbanidad, consistían en darle privilegio a la mujer. Más allá de chistes, todos quedamos intrigados por la respuesta, que fue la siguiente: "Para cuidar a lo que vale". Obviamente que las mujeres nos sentimos más que halagadas, pero el también lo refirió, a que la hembra es la que porta y engendra la vida, y el macho, quien la cuida.
También, dentro de la filosofía oriental, los componentes del Tao, son los principios del Yin y el Yang, atribuyéndole al primero atributos femeninos y al segundo los masculinos. Entre ambos hay una dinámica permanente, donde el Yin engendra al Yang, y el Yang tiene la misión de cuidar al Yin.
Pareciera que el camino es el diálogo  y descubir en él, cuál es la misión que ambos sexos tienen , pero para llegar a este dialogo varón-mujer, ambos tenemos que saber también dialogar con nuestros aspectos femeninos y masculinos.
Si el varón no dialoga en su interior con sus aspectos femeninos, se le hará díficil el vínculo con la mujer, ya que como trate sus propios sentimientos (que son los aspectos femeninos), tratará a los de los otros, y este aspecto de cuidar la vida,  se verá desvirtuado, ya que sus entrañas perderían vivacidad. En esto sí, creo que hay resabios del machismo cultural en la que todos fuimos formados, y donde los sentimientos, son muchas desvalorizados, por parecer débiles. A lo mejor el desafío para el varón, está en dejar madurar sus sentimientos y expresarlos desde su identidad masculina, que se caracteriza más bien por la fuerza, la agresividad y la pasión.


Se me ocurre que esto, lo podríamos llevar como parte de una espiritualidad, y en lo personal, entiendo la espiritualidad como vida.
Podría ser una invitación para una espiritualidad fecunda y plena. Llamados a cuidar la vida de Dios en los otros y otras. Y como vida que es, su despliegue es infinito y  su renovación constante.
Para el creyente cristiano, el modelo sigue siendo Jesús, varón pleno e íntegro, que en su encuentro con la mujer, construyó y anunció una humanidad nueva, mostrándonos que el Reino de Dios, ya está entre nosotros, que estamos llamados a vivir en la abundancia del amor Dios, que es masculino-femenino, Padre-Madre y del que procede todo amor.  

4 comentarios:

  1. Precioso Moni. Ojalá aprendamos a convivir y crecer juntos.
    Besote

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  2. Me gusta Moni. Es para pensar y seguir elaborando. Gracias por este aporte, aunque me das el trabajo de seguir pensando la cuestiòn. Que lindo es que la gente se acerque para elaborar ideas y superarse. Gracias por contarme entre los tuyos. Besote. Gabriel

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  3. Para esto estamos. Gracias a vos también. Beso

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