martes, 31 de marzo de 2015

Confiar en Dios (Martes de semana santa)

Salmo 71: 1, 5

―En Ti, Oh Señor, yo me refugio;
No permitas que sea avergonzado.
Porque Tú, Oh Señor eres mi esperanza,
Mi confianza Oh Señor, de mi juventud.
Sobre Ti he aprendido de mi nacimiento;
Fuiste Tú quien me llevó del vientre de mi madre.
Mi oración es continuamente para Ti
 
 
.
En el Libro del Deuteronomio, Moisés compara el entrenamiento de su pueblo con
un águila entrenando a su aguilucho a volar. En tiempos remotos se creía que las águilas
aprendían a volar al ser empujadas fuera del nido, que estaba usualmente encaramado en el
filo del risco. Esta es una maravillosa imagen de lo que sentimos que nos está sucediendo.
Dios parece empujarnos dentro de algo que nos sentimos totalmente incapaces de hacer.
Nos preguntamos si Él aún nos ama. O de nuevo, nos empuja afuera de cualquier nido en
que estemos. Como el aguilucho batiendo desesperadamente sus alas, parecemos estar
dirigiéndonos derecho al abismo. Pero igual que la madre águila, desciende rápido y nos
agarra justo antes de que nos golpeemos en las rocas. Esto sucede una y otra vez hasta que
el aguilucho aprende a volar.
Después de que hemos sido tratados de este modo un número de veces, podemos
caer en cuenta de que no es tan peligroso como primeramente creímos. Comenzamos a
quedar contentos con esta horripilante escapatoria.
Aprendimos a confiar en Dios más allá
de nuestras experiencias psicológicas; y nos volvemos más
audaces
al enfrentar y dejar ir
esos oscuros rincones de nosotros mismos y comenzar a participar activamente en el
desmantelamiento de nuestros pre-racionales
programas emocionales.
 
 
 
 

Oración
Oh Santo Espíritu de Dios,
A través de Tu Don de Consejo,
sé nuestra compañía en cada momento de nuestras vidas
para que podamos manifestar Tus bondades en cada acción
 
 
 
 
 Fr. Thomas Keating O.C.S.O.
 
"Peregrinaje hacia el Centro"
Un pasaje cuaresmal, pág 53
 

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