Lo que los dos hermanos, Juan y Santiago querían, al aspirar a los
primeros puestos, a los cargos y honores más destacados, era según mi parecer,
tener autoridad sobre los demás. Por esto Jesús se opone a su pretensión.
Descubre y pone al desnudo sus pensamientos secretos cuando les dice: “El que
quiera ser primero, sea esclavo de todos.” Dicho de otra manera: "Si aspiráis
a los primeros puestos y a los grandes honores, buscad el último lugar,
esforzaos a ser los más sencillos, los más humildes y pequeños entre todos.
Poneos detrás de los otros. Esta es la virtud que conduce al honor que
deseáis. Tenéis cerca de vosotros un ejemplo elocuente, 'porque el Hijo del
hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en
rescate por todos.' Así obtendréis gloria y celebridad. Mirad lo que me toca
vivir no busco ni honra ni gloria, y no obstante, el bien que realizo de esta
manera es infinito.”
Lo sabemos: antes de la encarnación de Cristo y su abajamiento, todo estaba perdido, todo estaba corrompido; pero, después de que él se humillara, nos lo ha revelado todo. Ha abolido la maldición, ha destruido la muerte, ha abierto el paraíso, ha dado muerte al pecado, ha roto los cerrojos de las puertas del cielo para introducir las primicias de nuestra humanidad. El ha propagado la fe por todo el mundo. Ha expulsado el error y ha establecido la verdad. Ha hecho tomar posesión del trono a las primicias de nuestra naturaleza. Cristo es el autor de beneficios innumerables que mi palabra ni ninguna palabra humana es capaz de expresar. Antes de su abajamiento, sólo los ángeles lo contemplaron, pero después que él se humillara la raza humana entera lo ha reconocido.
Lo sabemos: antes de la encarnación de Cristo y su abajamiento, todo estaba perdido, todo estaba corrompido; pero, después de que él se humillara, nos lo ha revelado todo. Ha abolido la maldición, ha destruido la muerte, ha abierto el paraíso, ha dado muerte al pecado, ha roto los cerrojos de las puertas del cielo para introducir las primicias de nuestra humanidad. El ha propagado la fe por todo el mundo. Ha expulsado el error y ha establecido la verdad. Ha hecho tomar posesión del trono a las primicias de nuestra naturaleza. Cristo es el autor de beneficios innumerables que mi palabra ni ninguna palabra humana es capaz de expresar. Antes de su abajamiento, sólo los ángeles lo contemplaron, pero después que él se humillara la raza humana entera lo ha reconocido.
San Juan Crisóstomo (hacia 345-407), presbítero de Antioquía más tarde obispo
de Constantinopla, doctor de la Iglesia
Homilías contra los anoméos, 8,6; PG 48, 776-777, en Elhougne, Les Pères commentent, pag. 299
Homilías contra los anoméos, 8,6; PG 48, 776-777, en Elhougne, Les Pères commentent, pag. 299

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