La culpabilidad es un tema complejo, que afecta a todos nuestros sentimientos de miedo profundamente anclados, las falsas nociones de Dios, el castigo, la expiación...
Una culpabilidad que dura, moviliza nuestras energías y, al mismo tiempo, puede impedir la toma de conciencia. Tenemos que diferenciar entre una culpabilidad objetiva y un sentimiento subjetivo, difuso de culpabilidad, y después mirarlo a la cara. (...)
La culpabilidad se sitúan en el plano psíquico: "Es una realidad interna del psiquismo, que da a la conciencia la impresión de estar aplastada por un peso, de estar como delante de un tribunal interior, listo para juzgar o infligir un castigo" Una parte de nosotros mismo acusa, condena, nos impulsa al castigo. La culpabilidad es vivida en un circuito cerrado, entre yo y yo. Damos vueltas y nos encerramos en nosotros mismos, en el remordimiento. El reconocimiento del pecado y el arrepentimiento se viven entre Dios y nosotros Estamos de pronto en otro plan, en otra dimensión, lo que supone que estamos atados a Dios, que conocemos las leyes de la vida. Se trata de pasar del estado de pecador al de pecador perdonado por Dios, como la pecadora que derramó el perfume sobre los pies de Jesús (Lc. 7, 36-50), la mujer adúltera (Jn. 8, 1-11), el buen ladrón (Lc. 23, 39-43), como tantos otros en el Evangelio a quienes Jesús dice: Yo no te condeno. Ve y no peques más (Jn. 8, 11)
La culpabilidad está ligada a lo que esperamos de nosotros mismo, a lo que pensamos que los otros esperan de nosotros. Nos encontramos aquí con la búsqueda de nuestra imagen ideal y, a partir de ella, la mirada engañosa y negativa que podemos tener de nosotros mismos. Nuestro "juez interior" nos conduce a acusarnos permanentemente de no estar a la altura.
(...) Por último, sepamos que tenemos el deber de no obedecer a un deseo o a una petición de otro que no estén de acuerdo con el Espíritu, que no sean conformes a las leyes de la vida. No debemos ser cómplices de un mal ni dejarnos desestabilizar por reproches injustificados.
Simone Pacot
Evangelizar lo profundo del corazón
Aceptar los límites y curar las heridas


El miedo me paraliza, me petrifica, me deja sin vida.... Nuestras inseguridades son la causa / efecto de nuestros miedos . Me pregunto el porqué me atrapan los miedos y siempre me lleva a la misma respuesta. " En nuestro interior hay sentimientos guardados de pánico que han nacido por el miedo , que están escondidos por el miedo " A quién debo tner miedo ? Mis preguntan me llevan a que cunda el pánico . Mi reflexión sobre este tema , después de llevar mucho tiempo meditando : - Si mi alma actúa con la libertad del Espíritu , basada en sentimientos creados o nacidos llenos de valores , llenos de amor , alejados de la oscuridad producida por esas " amenazas que producen miedo ".......No tendré más miedo ,NO ME SENTIRÉ CULPABLE, pediré ayuda para liberarme de mis miedos y para vivir con plenitud una vida llena de energía , llena de alegrías y compartida con todos los que no tienen miedo o están superando esos sentimientos de temor. Quiero sentir que mi cuerpo alma está liberado de los miedos , de las inseguridades .... gracias por compartir este artículo sobre la culabilidad que yo siento como una amenaza producida por EL MIEDO.
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