¿Cómo explicar la tensión entre los textos del “Cantar” y el marco sociológico señalado por los textos legales y sapienciales? ¿Cuál es el grado de realidad que se esconde detrás de la poesía amorosa del “Cantar”? ¿Forma parte del sueño erótico de una joven, que no guarda relación con la realidad?
Hay dos hechos innegables, aunque difíciles de conciliar. El primer hecho es el matrimonio como el lugar “institucional” del amor humano, con todas las normas y tradiciones que hacen a una institución judía. Frente a esta realidad, no cabe lugar para suponer que la relación entre el hombre y la mujer se haya concretizado en la forma descrita por el “Cantar”. La existencia de una “doble moral”, en la que la forma “oficial” coexistía con una forma mucho más abierta y liberal, es una suposición que no encuentra apoyo en los textos.
Pero tampoco se puede negar el otro hecho, es decir, el canto al amor con la gran expresividad del “Cantar”. La paradoja se vuelve comprensible si se toma realmente en serio, por una parte, el peso de una sociedad patriarcal, y por otra parte, la realidad poderosa y misteriosa de la sexualidad en la relación del hombre y la mujer, que no puede llegar a ser medida completamente por el canon establecido por las normas sociales ni reducida a tradiciones culturales. Es verdad que esa relación necesita también lo normativo y tradicional, pero no se agota en ello.
El “Cantar” es el testimonio más convincente, por la inmediatez de su mensaje, de la vitalidad de la sexualidad humana y de su carácter eminentemente positivo cuando es vivida en la verdad de una relación. En el conjunto de los textos del Antiguo Testamento, el “Cantar” aparece aislado, como un bloque errático, sin conexión con los otros libros. Su inclusión en el canon hebreo de los libros sagrados, como palabra de Dios, puede interpretarse como un signo de que su mensaje, de un modo u otro, fue comprendido por la comunidad de los creyentes. Nunca se recurrió a él para abolir normas dictadas por las tradiciones. La libertad de la relación sexual no puso en cuestión la importancia de la virginidad de la novia ni la institución del matrimonio, como el lugar de la relación sexual en vistas a la procreación. Pero más allá de la consistencia de la formas sociales, el “Cantar” siguió recordando la verdad elemental de la sexualidad humana.
BIBLIOGRAFIA
Karin Heller
HOMBRE Y MUJER, UNO Y, SIN EMBARGO; DIFERENTES: Fundamentos bíblicos y teológicos para una comprensión de los sexos
Selecciones de Teología 173 2005
Lopez Aspitarte, E. Simbolismo de la sexualidad humana, Sal Terrae. Santander 2011
Lona, H, ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él?. Claretiana, 2008

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