Jacob fue un típico hijo de mamá. ¿Cómo puede un hijo de mamá llegar a ser padre? La Biblia nos habla del desarrollo y del camino recorrido por Jacob, mostrándonos como fue madurando desde el papel de un hombre avispado y con éxito hasta el papel del padre. En el camino se encontró con sombras. El primer paso en ese camino fue la salida del seno materno. Jacob huye de su hermano. Huy en última instancia de su sombra. Pero esta huida le libera también de la vinculación con la madre y le conduce en definitiva hacia sí mismo y hacia su propia verdad.
En la huida, Jacob tiene una experiencia de Dios decisiva para él. (Gen. 28, 15). Ahora reconoce que no todo depende de él, de su voluntad y de su habilidad. El éxito en la vida depende de la bendición de Dios. Si se abandona a la voluntad de Dios, encontrará su camino.
Los hombres que piensan salir airosos sin luchar se quedan estancados en su camino de maduración. (...) Quien piense que puede ir por la vida sin despeinarse, sin hacer frente a su propia sombra, proyectará esa sombra como padre sobre sus hijos e hijas.(...)
Desde la psicología, el padre es aqui el que apoya a los hijos, el que los defiende, para que afronten su vida y la tomen en sus manos. El padre no retiene a sus hijos junto a él, sino que los envía al mundo, para que vivan su propia vida. Pero está con ellos si le necesitan. A él pueden retornar. En él pueden confiar. Nunca deja de estar detrás de ellos cuando cometen algún error, y lo protege en todo momento. Está detrás de ellos cuando se ven atacados. En una fuente de energía masculina para sus hijos (...)
Se puede decir que dos son las actitudes características del padre: determinación y magnanimidad. Los padres actúan cuando la situación lo exige. Toman decisiones, en lugar de esquivar todos los problemas. (...) La otra actitud característica es la magnanimidad. Los padres no son apocados y timoratos. Tienen un corazón grande. Creen en la capacidad de los hijos o de aquellos que los acompañan. Esos padres, con un corazón grande, son los que necesitan nuestro tiempo.
Anselm Grüm
Luchar y amar
Cómo los hombres se encuentran a sí mismos.
San Pablo.
Págs. 49 a 61


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