domingo, 20 de marzo de 2011

Del dominio de si (parte II)

Le contaban al abad Pastor que había un monje que no bebía vino. Y él les respondió:
«El vino no convierte en absoluto a los monjes».

«Nuestra verdadera vocación es dominar la lengua».

«Es mejor comer carne y beber vino que comer la carne de los
hermanos murmurando de ellos».

«La serpiente con sus insinuaciones arrojó a Eva del paraíso. Lo mismo ocurre al que
habla mal del prójimo: pierde el alma del que le escucha y no salva la suya».

Un monje encontró a unas monjas en su camino. Y al verlas se apartó de la calzada.
Pero la abadesa le dijo: «Si fueses un monje perfecto, no nos hubieras mirado y no hubieras
sabido que éramos mujeres».

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