«El vino no convierte en absoluto a los monjes».

«Nuestra verdadera vocación es dominar la lengua».
«Es mejor comer carne y beber vino que comer la carne de los
hermanos murmurando de ellos».
«La serpiente con sus insinuaciones arrojó a Eva del paraíso. Lo mismo ocurre al que
habla mal del prójimo: pierde el alma del que le escucha y no salva la suya».
Un monje encontró a unas monjas en su camino. Y al verlas se apartó de la calzada.
Pero la abadesa le dijo: «Si fueses un monje perfecto, no nos hubieras mirado y no hubieras
sabido que éramos mujeres».
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